ENSAYO. GENESÍS SOCIOPOLITICA DE LA ESCUELA MODERNA: DEL TRADICIONALISMO EDUCAATIVO A LA ESCUELA MODERNA

 Por: Amairani Ramírez Vélez

Introducción

Lo que hoy en día se conoce como escuela moderna ha sido el resultado de un largo y complejo proceso histórico que está marcado por transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales, desde las estructuras educativas tradicionales que estaban dominadas por instituciones religiosas y aristocráticas, hasta los sistemas escolares modernos que van más orientados a convertir a la educación en un derecho mundial donde todos y todas puedan gozar de una educación de calidad, que sea laica y cada contenido educativo sea referente a la racionalización del saber. Este ensayo se propone analizar la génesis sociopolítica de la escuela moderna examinando como el tradicionalismo educativo fue progresivamente sustituido por modelos pedagógicos modernos, influenciados por procesos como la ilustración, la Revolución Industrial y el surgimiento del Estado-nación.
 De la edad media hasta la ilustración,  las instituciones religiosas y las élites aristocráticas tuvieron el control absoluto del conocimiento, y la educación fue concebida como un privilegio y no como un derecho. Este modelo se sostuvo a lo largo de muchos años, sin embargo, a partir del siglo XVIII Con el ascenso del pensamiento ilustrado y los ideales de la modernidad, comenzaron a construirse nuevas concepciones acerca de la educación que recibía la infancia y la ciudadanía en general y el papel que debía tener el estado en la formación de los individuos sí. Es así como filósofos, pedagogos y legisladores comenzaron a cuestionar al modelo tradicionalista excluyente y buscaron promover la educación como un bien público y una herramienta de transformación social.

 

Desarrollo
 1. El tradicionalismo educativo: fundamentos y límites

Durante gran parte de la edad media y la edad moderna, la educación estuvo restringida a sectores privilegiados de la sociedad, especialmente dirigida al clero y a la aristocracia. En la Europa medieval, la enseñanza impartida por monasterios o universidades elitistas. El conocimiento era considerado como una verdad que solo podía ser revelada para una minoría de la sociedad, el único objetivo de esta educación excluyente era el de garantizar la continuidad del orden feudal. “La educación no buscaba el desarrollo integral del individuo, sino su conformidad con el orden establecido”.

El modelo pedagógico predominante se basaba en la memorización de textos sagrados, el uso del latín como lengua erudita, y una disciplina rígida, que venia frecuentemente acompañada por castigos corporales. En este sentido, el sistema educativo tradicional funcionaba como un mecanismo de reproducción social en el que las posiciones sociales eran heredadas y justificadas por la religión o la tradición. No había lugar para la crítica, la innovación ni la igualdad de oportunidades.

2. Ilustración y modernidad: la educación como derecho y como herramienta de la ciudadanía

El movimiento de la ilustración en el siglo XVIII causo una gran ruptura entre el orden tradicionalista que se manejabas anteriormente, los pensadores ilustrados se cuestionaron sobre el orden jerárquico, la autoridad que tenia la iglesia y la falta de acceso al conocimiento. El saber se definió como una construcción racional, por lo tanto, debía ser accesible para cualquier ser humano gracias a la capacidad que se tiene para razonar.

Jean Jaques Rousseau, en su obra Emilio, o De La Educación, plateo que la educación debía estar centralizada en el niño, considerando sus etapas de desarrollo, y la libertad. Su propuesta se alejaba radicalmente del autoritarismo de la escuela tradicionalista, y sentó las bases para una nueva forma de entender la infancia como una etapa que requiere demasiada atención, ya que tiene sus propias necesidades y derechos.  

Condorcet por otro lado argumento que el acceso a la educación era una condición indispensable para la democracia. En su informe sobre la instrucción pública (1792), defendió la idea de que el estado debería garantizar el derecho a la educación como parte del ejercicio de la ciudadanía. Esta visión transformó la educación en un asunto político y público.

Las ideas de ambos marcaron el inicio de la transformación estructural de la escuela que conocemos hoy en día que pasó a concebirse como un instrumento de integración nacional y progreso colectivo, que busca el desarrollo social desde una concepción de igualdad y fraternidad.

3. Revolución industrial, Estado-nación y escuela como aparato estatal.

La Revolución Industrial del siglo XIX puso en la mira la necesidad de formar sujetos que fueran útiles para un nuevo orden económico. La expansión del capitalismo requería una fuerza de trabajo que estuviera alfabetizada que fuera disciplinada y obediente, al mismo tiempo los Estados-nación necesitaban unir poblaciones culturalmente heterogéneas bajo una misma lengua, una misma historia y un mismo imaginario Nacional.

La escuela se convirtió entonces en una herramienta estratégica del estado para moldear perspectivas, fomentar la identidad nacional y producir una ciudadanía funcional a los intereses que tuviera el sistema político y económico. Emile Durkheim, fue uno de los fundadores de la sociología de la educación, planteó que la función de la escuela era socializar a los individuos en valores colectivos y prepararlos para que asumieran un rol en la división de trabajo. Desde esta perspectiva la educación es un mecanismo de integración funcional que va a fortalecer la unión social.

En este sentido la función de la escuela no es neutral, sino que responde a intereses específicos de clases que son cubiertos bajo la apariencia de universalidad.

4. La pedagogía moderna: democratización del conocimiento y crítica a la educación bancaria.

En el siglo XX surgieron diversas Corrientes pedagógicas que buscaron democratizar la educación y priorizar las lógicas de reproducción del sistema escolar tradicional. El movimiento de la escuela nueva con figuras como Dewey, Montessori y Freinet, propuso nuevas metodologías activas, centradas en el estudiante, la cooperación, el aprendizaje por descubrimiento y la vinculación con la vida cotidiana.

John Dewey enfatizó la relación entre educación y democracia, para él la escuela debía ser una micro sociedad en la que los alumnos aprendieron a convivir colectivamente, participar y tomar decisiones. La pedagogía no debía centrarse en la memorización de contenidos abstractos, sino en la resolución de problemas concretos a partir de la experiencia.

Paulo Freinet, desde una perspectiva crítica cuestionó la educación bancaria, en donde el docente deposita los saberes en el alumno pasivo. En su obra “pedagogía del oprimido”, propuso una pedagogía dialógica y emancipadora, en el que el estudiante se convierte en un sujeto activo de su propio conocimiento y de su propio proceso formativo convirtiéndolo en un agente de transformación social que fuera capaz de razonar sobre sus decisiones y que estuviera listo para actuar desde esta perspectiva de libertad utilizando la razón.

Estas propuestas pedagógicas introdujeron nuevas formas de pensar la relación educativa, pero enfrentaron diversas resistencias de los sistemas escolares burocráticos, sometidos a políticas estandarizadas, pruebas de rendimiento y lógicas neoliberales de competencia.

 

Conclusión

mirar hacia atrás y entender cómo nació y evolucionó la escuela moderna no es un simple ejercicio histórico, más bien es una forma de entendernos a nosotros mismos como sociedad. La escuela, tal como la conocemos hoy, es mucho más que un edificio donde se repiten contenidos: es un espacio donde se forma la visión del mundo de generaciones enteras. Allí se aprenden no sólo conocimientos, sino valores, modos de convivir, formas de pensar, de obedecer o cuestionar, de participar o callar.

A lo largo del tiempo la escuela ha sido moldeada por las necesidades de los Estados, por los intereses de los sistemas económicos y por los ideales de distintas épocas. Fue, en su momento, un instrumento para construir naciones, formar trabajadores y mantener un orden, pero también ha sido un lugar de encuentro, de equidad y de esperanza en donde niños y niñas de distintas realidades pueden compartir, aprender y soñar con un futuro mejor.

Reconocer la génesis sociopolítica de la escuela moderna no implica despreciarla, sino comprender sus contradicciones, cómo puede reproducir desigualdades y al mismo tiempo abrir caminos de transformación. Como sociedad, debemos asumir que la educación no es neutral, que detrás de cada contenido, de cada política y de cada estructura escolar hay decisiones que afectan vidas reales. Por eso, pensar críticamente sobre la escuela, no sólo es tarea para los especialistas, nos involucra a todos. Y entender cómo llegamos hasta la escuela que conocemos ahora, es el primer paso para construir una educación verdaderamente transformadora.

 

Bibliografía

Historia, C. d. (2 de Septiembre de 2021). Cuaderno de Historia. Obtenido de YouTube: https://youtu.be/UVmS_dWcWEk

Jesús, M. C. (18 de Febrero de 2013). SciELO. Obtenido de SciELO: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-83722016000200043

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